Actualmente vivimos en un mundo que nos ofrece un exceso de estimulación, y que lleva a niños, jóvenes y adultos a padecer situaciones de privación de sueño.
Jose Luis Castilla (Autor del Podcast «Business Psychologist» en Spotify)
Vivimos en un mundo que nos ofrece un exceso de estimulación. Ya durante el siglo XX
aparecieron nuevas posibilidades de entretenimiento, como la radio, la televisión, y los
reproductores de música (tocadiscos, casetes, walkman…), y en lo que llevamos de siglo XXI han
aparecido formas muy sofisticadas de videojuegos y plataformas digitales, como las redes sociales,
que además están diseñadas para enganchar a los usuarios consiguiendo que permanezcan durante
mucho tiempo delante de la pantalla.
En esta situación niños, jóvenes y adultos se ven arrastrados por estas formas de entretenimiento y
esto ocasiona que se puedan ver sometidos a situaciones de privación de sueño. Además en
particular, las pantallas emiten la llamada luz azul que retrasa y dificulta la conciliación del sueño,
si nos exponemos a ellas 1 ó 2 horas antes de dormir.

Nos quedamos hasta muy tarde con estos entretenimientos, y luego hay que ir a clase o al trabajo y
no hemos dormido lo suficiente. Aunque se sabe que algunas personas necesitan dormir menos,
se ha constatado que normalmente se necesita dormir 7-8 horas al día.
¿Qué efectos tiene no dormir lo suficiente? Esto provoca cansancio y somnolencia, también
irritabilidad, falta de concentración y atención, fallos en la memoria, reducción en la capacidad de
aprendizaje, aumento de errores en el trabajo o estudios y mayor riesgo de accidentes. Si la
privación de sueño es a largo plazo, porque se arrastran días o semanas durmiendo poco, se puede
llegar a producir un debilitamiento del sistema inmune (mayor vulnerabilidad a infecciones),
aumento del riesgo de obesidad, diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares, además de
potenciar ansiedad y depresión.
Dormir lo suficiente es uno de nuestros mejores aliados para ser eficientes y productivos ¿Qué es lo
que suele hacer mucha gente cuando tienen que hacer frente a los retos de la vida diaria y están
somnolientos por haber dormido poco? Recurrir a estrategias como la exposición a estimulación
intensa o el consumo de bebidas con alta concentración de cafeína, con la esperanza de volver a
ponerse a tono y trabajar y estudiar como si nada.
Pero la estimulación intensa, como una ducha con agua fría o música energizante y pegadiza a todo
volumen, solo tiene un efecto transitorio, ya que al poco vuelve a aparecer el cansancio, la
somnolencia, la reducción en la capacidad de concentración y atención y el resto de fallos
cognitivos. Y su efecto es más débil y corto cuanto mayor es la privación.
La utilización de bebidas con alta concentración en cafeína, como el café o las bebidas energéticas,
también tienen un efecto transitorio. La cafeína muestra un rápido aumento de la concentración,
estado de alerta y energía entre los 30 y 60 minutos después de la ingesta, pero entre 1 y 3 horas los
efectos empiezan a disminuir, con lo que la fatiga y fallos cognitivos vuelven a aparecer. Además,
se puede dar un efecto rebote, con lo que esos síntomas indeseados pueden volver con más
intensidad.
Además la cafeína puede desarrollar tolerancia, con lo cual su consumo habitual puede atenuar su
efecto; tomar esa taza de café o esa bebida energética ya no tiene el mismo efecto que tenía antes de
que su consumo se convirtiera en habitual. El organismo se acostumbra a la presencia de cafeína y
su efecto empiezan a ser más débil, con lo que hay que aumentar la cantidad de cafeína que se toma
para obtener los mismos efectos que tenía antes de que su consumo se convirtiera en habitual.
Su consumo habitual también puede desarrollar dependencia: el cuerpo se acostumbra a funcionar
con cafeína y al dejar de consumirla aparece un síndrome de abstinencia cuyos síntomas incluyen
dolores de cabeza intensos, fatiga, irritabilidad, somnolencia, disminución de la concentración y
estado de ánimo depresivo.
Si hablamos ya de recurrir a sustancias estimulantes ilegales, como la cocaína o las anfetaminas, el
disparate es mucho mayor, pues aunque tienen un efecto mucho más potente, también van a
desarrollar tolerancia y dependencia de forma mucho más rápida e intensa, a parte de los problemas
en la salud física y mental que pueden reportar.
Por tanto, si nuestro organismo y cerebro necesitan dormir, debemos darle ese descanso, pues hoy
por hoy no hay trucos que valgan para eludir esa demanda. Lo único que se puede hacer es priorizar
en nuestra vida las cosas que son más importantes y rechazar el dedicar tiempo a cosas superfluas.
Debemos ser conscientes de cómo determinadas formas de entretenimiento, por ejemplo, los
videojuegos (sobre todo los que se juegan online) o las redes sociales, tienen capacidad para
engancharnos y conseguir que estemos mucho tiempo pegados a la pantalla. En internet y en libros
sobre conductas adictivas, podemos encontrar información sobre eso. Esto nos ayudará.

Además, tendemos a ser optimistas y a engañarnos a nosotros mismos, pensando que vamos a estar
solo unos minutos, un rato, con ese videojuego online o con esa red social, pero es fácil que nos
enganche y pasemos mucho más tiempo de lo en principio calculado. Por tanto se recomienda
cumplir primero con nuestras obligaciones, por ejemplo, en el caso de estudiantes primero estudiar
y hacer los deberes, y luego dedicarse a actividades de tiempo libre. Si se hace al revés es probable
que haya que invertir mucho más tiempo.
Una recomendación es no tener tan visible el móvil. Cuanto más a la vista lo tengamos, más
probable es que lo cojamos. No lo llevemos siempre con nosotros. También podemos desactivar en
ajustes el sonido de notificaciones automáticas como las de WhatsApp o redes sociales y así
podemos evitar distracciones constantes.
El tiempo no se puede estirar como si fuera un chicle y robarle horas al sueño es quitarnos calidad
de vida y productividad.
