Su nueva novela “La daga del rey” (La Esfera de los Libros) que recrea la vida de Álvaro de Luna, un monarca sin corona.
Fernando Riaza. Redacción Don Chicote
DON CHICOTE: Antes de nada, enhorabuena por la publicación de tu nueva novela, (La Daga del Rey). Cuéntanos, ¿qué te inspiró para escribir esta historia?
FERNANDO NADAL: Todo comenzó durante la pandemia, viendo la serie ‘Isabel’ que TVE emitió entre 2012 y 2014. Mi interés por el padre de Isabel la Católica me llevó a descubrir la fascinante historia de don Álvaro de Luna. Un hombre que, a pesar de ser un bastardo de poco linaje, logró ascender desde simple paje hasta convertirse en el hombre más poderoso de Castilla, solo superado por el propio rey don Juan II. Durante cuarenta y cinco años fue su consejero más cercano, acumulando títulos y riquezas extraordinarias. Sin embargo, su historia termina de forma trágica: el mismo rey que lo elevó firmó su sentencia de muerte, siendo decapitado en la Plaza Mayor de Valladolid el 2 de junio de 1453. Esta sorprendente caída en desgracia me cautivó y me impulsó a investigar más a fondo.
DC: La novela histórica requiere una gran labor de documentación. ¿Cómo fue tu proceso de investigación? ¿Te encontraste con algún dato sorprendente que cambió el rumbo de la historia que querías contar?
F.N: Mi investigación sobre se periodo y sus principales actores fue exhaustiva y reveladora. Combiné fuentes primarias, como algunas crónicas medievales, con estudios historiográficos modernos para captar tanto los hechos como las interpretaciones contemporáneas.
Lo que realmente cambió mi perspectiva fue descubrir la complejidad de la relación de don Álvaro de Luna con don Juan II de Castilla. Los escritos existentes revelan una dependencia mutua mucho más profunda y conflictiva de lo que inicialmente pensaba. Esto transformó mi narrativa, pasando de una simple historia de ambición y caída a un retrato psicológico más matizado que explora la lealtad, la traición y la fragilidad del poder. Ese hallazgo me obligó a reescribir capítulos enteros, pero enriqueció enormemente la profundidad de los personajes y las motivaciones detrás de sus acciones.

DC: Eres abogado y periodista, dos profesiones que requieren rigor en la búsqueda de la verdad. ¿Cómo han influido estas facetas en tu manera de escribir?
F.N: Tanto el Derecho como el Periodismo han moldeado profundamente mi enfoque narrativo. El Derecho me dio la disciplina para investigar de forma meticulosa cada detalle histórico, así como la capacidad para estructurar tramas complejas con coherencia interna. Del Periodismo he incorporado la obsesión por la verificación de fuentes, la búsqueda del detalle revelador y la habilidad para distinguir entre el hecho comprobable y la especulación. También me aportó la economía del lenguaje y la claridad narrativa, evitando recursos innecesarios que entorpezcan el relato.
Ambas disciplinas me inculcaron un profundo respeto por la verdad, aunque en la novela histórica existe un espacio donde la documentación rigurosa se entrelaza con la imaginación creativa. Mi objetivo siempre es que cualquier licencia literaria que me tome sea verosímil y coherente con el contexto histórico, creando así una experiencia inmersiva para el lector sin traicionar el espíritu de la época.


