ROLLING BURGER FEST: MADRID SE COME CON LAS MANOS

La hamburguesa deja atrás su fama de comida rápida y se convierte en protagonista de un festival donde gastronomía, música y ocio se encuentran en Collado Villalba.

REDACCIÓN DON CHICOTE


Hay comidas que necesitan cubiertos, otras que exigen protocolo y algunas que, sencillamente, están mucho mejor cuando se comen con las manos.

La hamburguesa pertenece a esta última categoría.

Lo que durante años fue sinónimo de comida rápida se ha convertido en uno de los grandes fenómenos de la gastronomía urbana. La carne importa, también el pan, las salsas, el queso, la técnica y, cada vez más, la procedencia de los ingredientes. La hamburguesa ya no es simplemente una hamburguesa: es territorio para la creatividad.

Y precisamente sobre esa idea vuelve Rolling Burger Fest, que celebrará una nueva edición del 1 al 4 de octubre en la Carpa Malvaloca de Collado Villalba. La cita reunirá alrededor de una docena de foodtrucks especializados en hamburguesas gourmet y otras propuestas gastronómicas, con entrada libre hasta completar aforo.

UNA HAMBURGUESA, MUCHAS FORMAS DE ENTENDERLA

Kanalla, Limusín, Pato Maralgo, Catering Cousine, Las Murallas/Castillo, The Roast Cook, Dehesa Garden, Berserker y Ponte las Pilas forman parte de la propuesta gastronómica de esta edición. A ellos se suman La Pícara, con sus tartas caseras de queso, y Mojitos La Bodeguita, además de un foodtruck de complementos de Kanalla.

Todas las hamburguesas tendrán un precio único de 13,50 euros, con opciones sin gluten.

Una variedad que refleja perfectamente la evolución de este plato. Porque si algo tiene la hamburguesa es una capacidad casi infinita para reinventarse: desde las propuestas más clásicas hasta combinaciones en las que la cocina contemporánea encuentra un territorio especialmente divertido para experimentar.

La carne sigue siendo el corazón, pero alrededor de ella todo puede cambiar.

CUANDO EL PRODUCTO TAMBIÉN CUENTA

Uno de los aspectos que más nos interesa de esta nueva cultura de la hamburguesa es la creciente importancia que adquiere el producto.

Entre las propuestas del festival encontramos, por ejemplo, apuestas por ingredientes procedentes de la propia Comunidad de Madrid. Es el caso de Kanalla, que trabaja con carne de vaca de la Sierra de Guadarrama y combina el producto con queso cheddar, cochinita pibil, cebolla morada encurtida, pan brioche de patata y una salsa barbacoa propia.

Una muestra de cómo un plato aparentemente sencillo puede convertirse en un pequeño ejercicio de gastronomía.

Porque quizá el secreto de una buena hamburguesa no está en ponerle más cosas, sino en saber qué ponerle.

UNA FIESTA QUE VA MÁS ALLÁ DE LA MESA

Rolling Burger Fest no se limita a la gastronomía. La propuesta convierte la Carpa Malvaloca en un espacio de ocio para todas las edades, con música, espectáculos y actividades familiares.

El DJ y speaker DJ Robert estará al frente de la ambientación musical, mientras que la programación incorpora actuaciones de la Charanga La Penúltima, espectáculos de robots gigantes, toro mecánico, photocall e hinchables para los más pequeños.

La idea es sencilla: venir a comer, quedarse a disfrutar.

Y ahí está buena parte del atractivo de este tipo de festivales gastronómicos. La comida deja de ser únicamente el motivo del encuentro para convertirse en parte de una experiencia mucho más amplia, donde caben la música, la conversación, el ambiente y ese inevitable debate sobre cuál es la mejor hamburguesa de la tarde.

TAMBIÉN HAY LUGAR PARA LA SOLIDARIDAD

Entre hamburguesa y hamburguesa habrá también espacio para una iniciativa solidaria. Los visitantes podrán adquirir vasos reutilizables por un euro, cuya recaudación estará destinada a la Fundación Pita López.

Un pequeño gesto que incorpora una dimensión diferente a una celebración pensada, sobre todo, para disfrutar.

MADRID TAMBIÉN COME CON LAS MANOS

El Rolling Burger Fest forma parte de esa nueva cultura gastronómica en la que comer ya no consiste únicamente en sentarse alrededor de una mesa.

También significa descubrir, probar, compartir y convertir la gastronomía en una experiencia.

Y pocas cosas representan mejor esa filosofía que una hamburguesa. Es cercana, reconocible y democrática, pero también permite una enorme libertad creativa.

En Collado Villalba, durante cuatro días, las parrillas serán protagonistas y los panes brioche sustituirán a los protocolos.

Porque quizá la mejor manera de disfrutar una buena hamburguesa sea precisamente esa: sin cubiertos, sin demasiadas reglas y con ganas de descubrir cuál será la siguiente.

El Rolling Burger Fest está servido.

Y esta vez, Madrid se come con las manos.


 

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