RECOMENDACION DE LECTURA PARA EL MES DE AGOSTO: MIGUEL DELIBES Y SU NOVELA: EL PRINCIPE DESTRONADO

“En mis libros he tratado de reflejar la naturaleza y la vida rural. He buscado en el campo y en los hombres que lo pueblan la esencia de lo humano”. Miguel Delibes.

POR MARINA MORENO (REDACCION DON CHICOTE)


Hace un tiempo leí una novelita, (la llamo así por su reducida extensión), del polifacético y genuino Miguel Delibes. La obra en cuestión lleva por título: El príncipe destronado
.
Escrita en 1973, estas páginas narran la circunstancia de Quico, un niño de tres años, que se siente desplazado tras el nacimiento de su hermana Cris. El título de la novela, a este respecto, es evidente.

De hecho, a lo largo de ella, se hará explícito en varios momentos. El acontecimiento del nacimiento de Cris, a priori entrañable, no es más que la excusa del autor para tratar ciertos temas más maduros. La narración, de corte realista y costumbrista, tiene varios puntos de interés, como son: la psicología de los personajes, la descripción de las costumbres y de los roles familiares de la época, así como la descripción de la sociedad. Al leerla, conocemos, casi al detalle, la España de los 60 y principios de los 70.

El príncipe destronado es una novela con un formato colindante al de un texto dramático. La acción se desarrolla, casi en su totalidad, en un único escenario, que es la casa de una familia joven adinerada, y en una cronología lineal (cada capítulo es una hora). Todo el asunto transcurre en un día. Hay muchos diálogos y la mayoría de las ilustraciones son ilustrativas, no evocadoras.

Pero vayamos al asunto del libro. Quico se levanta un día y se encuentra con que ya no es el pequeño de la casa, puesto que una hermanita, ha venido a usurparle ese lugar privilegiado, relegándolo a un triste segundo plano. Tras un día completo con Quico, el lector, inmerso en la vida de su familia, se adentra en el submundo del pequeño, siendo testigo de sus costumbres y horarios, de las relaciones familiares, de las rutinas y tradiciones de la familia y, por ende, de la sociedad del momento, y un largo etcétera.

Además, la novela explora los celos y la angustia desde la perspectiva de un niño, es decir, de Quico; pero, al mismo tiempo, retrata la sociedad y costumbres del momento, sobre todo, la vida burguesa y las tensiones sociales de la posguerra española..

¿Por qué leerla? En primer lugar, porque es una novela sin grandes pretensiones, que ha sobrevivido en el colectivo imaginario, como una obra menor del gran y consagrado escritor, lo cual hace que se trate de una lectura ágil, fácil y fluida, convirtiéndola en una estupenda sugerencia lectora para el verano, para aquel que no pretenda mayores densidades ni quebraderos de cabeza.

En segundo lugar, porque siempre es buena idea leer a Miguel Delibes: el escritor, profesor, periodista, académico de la RAE y considerado sabio por la Psicología, por llevar a la perfección y de forma coordinada, todas y cada una de las facetas de su vida.

Y porque Delibes es una de las figuras cumbres de la Literatura española del siglo XX, radicando su importancia en haber retratado con gran maestría a la sociedad española de posguerra, haber defendido el medio ambiente desde una perspectiva pionera y haber dado voz a las gentes humildes y más desfavorecidas del campo y el mundo rural.

Destacaba en él el arraigo en su tiempo, en su tierra, en su lengua.

Para conocer mejor al autor, extraigo un retazo de: “ Conversaciones con Miguel Delibes ”, de César Alonso de los Ríos (1971):

“Esa extraña mezcla de profesor y campesino, entre refinado y natural, cuya reposada voz puede explotar en una risotada, comunicativo y triste, vestido con cazadora, pantalón de pana y botas, enemigo del televisor y de las tertulias, es, en los tiempos que corren, una especie de guerrillero, un resistente. Es, indudablemente, un tipo inactual ligado a la burguesía vallisoletana por lazos familiares, profesor de comercio, periodista, director y consejero de El Norte de Castilla, padre de siete hijos, fiel como un perro a su mujer, cazador de caza menor.

Sus safaris duran un día. Por la noche le gusta tener metidos los pies en las zapatillas y poder leer al calor de la mesa camilla, en su casa del Paseo de Zorrilla. Ama lo rutinario. Siempre duerme en el mismo hotel cuando viaja a una ciudad y, a ser posible, en la misma cama. Encajado en su ciudad, su familia, sus amigos.

El mundo que abarca es, en sentido horizontal, la ciudad media de provincias y ese mundo exótico que comienza donde acaban las carreteras nacionales. En sentido vertical, es la clase media y campesina. Describe el drama cotidiano de la ciudad de provincias y el mundo arqueológico de los medios rurales”.

En efecto, así era Delibes. Su legado destaca por cuatro pilares fundamentales: conciencia ecológica, crítica social, maestría narrativa y defensa del mundo rural. Recibió los mayores galardones de las letras hispanas, incluyendo el Premio Nacional de las Letras Españolas, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras y el Premio Cervantes.

Como dato curioso, destacar que la muerte de su esposa en 1974 fue un golpe devastador para el escritor, siendo el impacto de tal calibre, que tardó 16 años en encontrar las palabras para relatar su pérdida en su obra Señora de rojo sobre fondo gris , una de las novelas más íntimas y desgarradoras del autor.

Miguel Delibes falleció en 2010, en su ciudad natal de Valladolid, a causa de un cáncer de colón que sufría desde algunos años atrás.

Y ahí quedaron Quico y tantos otros de sus personajes, pululando para siempre por entre las páginas de sus novelas.


 

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