Estamos en los inicios de curso. Un momento oportuno para dar consejos a los alumnos para ayudarles a estudiar.
José Luis Castilla García (podcaster en Spotify con Business Psychologíst)
Estamos en los inicios de curso. Un momento oportuno para dar consejos a los alumnos para
ayudarles a estudiar:
-El primer factor es la motivación; estudiamos porque estamos motivados para hacerlo. Utiliza
estímulos que te recuerden esa motivación, por ejemplo, si estás realizando tus estudios de
enseñanzas medias porque quisieras ser médico, abogado o periodista, pon en tu cuarto o donde
estudies algún objeto, instrumento o póster, relacionado con la medicina, con el mundo jurídico, o
con el periodismo para tener siempre presente tu deseo de alcanzar esa meta.

-Estudia en un sitio tranquilo y silencioso, siempre en ese sitio y más o menos en el mismo horario,
y no utilices ese sitio a esas horas para hacer otras cosas. Cuando llegues a ese lugar en ese horario
te pondrás a estudiar casi sin darte cuenta.
-No estudies bajo una situación de privación de sueño porque tu rendimiento será muy bajo, te
costará mucho concentrarte y aprender. Además el sueño desempeña un papel muy importante en la
formación de nuevos recuerdos, favorece su consolidación en nuestro cerebro. Respeta las horas de
sueño que necesitas para poder sentirte bien y estudiar y memorizar bien.
-Recuerdo activo: consiste en hacer un esfuerzo activo para recordar algo. Leemos algo y después
de haberlo leído cerramos el libro o apartamos los apuntes y hacemos un esfuerzo por recordar lo
que hemos leído. El esfuerzo pasivo consiste en leer y releer una y otra vez lo ya leído. El esfuerzo
activo es más eficaz para poder recordar el contenido de lo leído posteriormente, por ejemplo, en un
examen. Si al intentar recordar lo que leímos hay algo de lo que no nos acordamos, volvemos a
mirar el libro o los apuntes para consultar que era eso de lo que no nos acordábamos y los volvemos
a cerrar para volver a hacer ese esfuerzo por recordar. Podemos hacernos exámenes a nosotros
mismos para obligarnos a recordar.
-Intentar resumir conceptos, incluso bastante complejos, de forma sencilla y utilizando la menor
cantidad de palabras posible, como si se lo tuviéramos que explicar a una persona que no estuviera
familiarizada con lo que estamos estudiando. Se trata de reducir la explicación de ese concepto a su
esencia mediante palabras simples.

-Explicar la lección en voz alta como si tú fueras un profesor: ayuda a organizar y clarificar aquello
que hemos estudiado. Si te atascas sabrás donde tendrás que repasar de nuevo.
-Relaciona el nuevo material que estás estudiando con el material anterior que ya aprendiste, si estás
estudiando un tema, relaciona lo que se está diciendo ahí con lo que se dijo en temas anteriores.
Cuantas más conexiones establezcas entre la información nueva con la que ya aprendiste más
probable es que recuerdes el nuevo material.
-Si llevas mucho tiempo estudiando y estás cansado el rendimiento baja, entonces interesa
descansar un poco y luego volver a ponerte a estudiar recuperando un rendimiento alto. Las
sesiones de descanso pueden ser de 5 ó 10 minutos. Si se hacen en los momentos adecuados, es
decir, cuando realmente estás cansado, los periodos de descanso no son una pérdida de tiempo sino
una forma de ganarlo.
-Empieza estudiando las asignaturas más difíciles, aprovechando un nivel de rendimiento alto, y
luego pasa a las asignaturas más fáciles o que te gustan más. Si estás muy cansado pero aún así
quieres aprovechar el tiempo estudiando, escoge para ello una asignatura que sea fácil.
-Organiza y planifica tu estudio en tareas que estimas que van a durar más o menos una
determinada cantidad de tiempo, por ejemplo, voy a dedicar dos o tres hora para hacer estos
problemas de matemáticas, y luego una o dos horas para hacer una redacción para la asignatura de
lengua o literatura. Concéntrate únicamente en la tarea que estés haciendo en ese momento evitando
distraerte con otras cosas. En un mundo en el que estamos muy pendientes de nuestros móviles, lo
podemos apagar o silenciar y apartarlo de nuestra vista.
-Jerarquiza y estructura la información que tengas que estudiar mediante la realización de esquemas
o guiones. En ellos puedes utilizar, por ejemplo, llaves “{}” o flechas. Esto nos ayuda a clarificar la
información y nos facilita el poder recordarla.
-Es mejor estudiar de forma espaciada que todo de golpe. Si tenemos una materia que estudiar es
mejor dividir su estudio en sesiones cortas que no en una sola muy larga, por ejemplo, si
empezamos el curso en octubre y tenemos un examen en enero podemos estudiar todos los días un
poco ya desde octubre y no darnos la paliza unos pocos días antes del examen. No se trata tanto de
dedicar en total más tiempo al estudio, sino de repartir ese tiempo en sesiones más cortas.
-Reglas mnemotécnicas: son trucos mentales que nos ayudan a recordar datos difíciles de forma
sencilla, por ejemplo, si tenemos que recordar una serie de conceptos, podemos juntar la primera
letra de cada concepto para formar una palabra fácil de recordar o podemos crear frases divertidas o
extrañas con esos conceptos. También podemos asociar imágenes con conceptos e incluso insertar o
acoplar estas imágenes dentro de una visión para relacionar estos conceptos entre sí. En internet
podemos encontrar muchos ejemplos de estas técnicas.

-Por último otra regla mnemotécnica consiste en asociar los distintos conceptos de un argumento o
teoría a cada una de las habitaciones de una casa con la que estés familiarizado, por ejemplo, tu
casa. Imagina que estás entrando en ella y vas pasando de una habitación a otra; de la entrada a tu
cuarto, de tu cuarto al baño, del baño a la cocina, en la cocina abro la nevera, etc… y asocias cada
habitación y sitio con un concepto o información en un determinado orden si nos interesa.
