UNA TECNICA DE RELAJACIÓN FACIL Y EFICAZ: LA MEDITACIÓN TRASCENDENTAL

La meditación trascendental es fácil de entender y practicar y nos ayuda a controlar nuestra mente.

José Luis Castilla García (podcaster en Spotify con Business Psychologíst)


La meditación trascendental, abreviadamente MT, es una técnica de relajación que ayuda a las
personas a aliviar situaciones en las que una profunda preocupación o ideas perturbadoras producen
una gran ansiedad y agitación en el individuo, ansiedad y agitación que pueden llegar a convertirse
en una amenaza para su salud mental. Aunque la MT tiene un valor terapéutico para estas personas,
también puede ser practicada por personas que no se encuentren en esta agobiante situación, ya que
pueden practicarla simplemente como una forma de reforzar su salud mental.

La MT se puso muy de moda a finales del siglo XX, y en los primeros años del XXI, para
posteriormente ser relegada casi al olvido. Pero independientemente que haya estado más o menos
de moda en determinada época y no tanto en otra, es una técnica fácil de usar y que funciona.

En el caso de otras técnicas de relajación, se puede necesitar algún tipo de instructor que vaya
enseñando a la persona como ir practicando una de esas técnica, pero en el caso de la MT no hace
falta. Una sencilla descripción de como realizar la técnica, como la que vamos a ofrecer en este
artículo, es suficiente para que cualquier persona empiece a practicarla.

La MT surgió dentro del ámbito de determinadas tradiciones religiosas milenarias como el
hinduismo y el budismo, y en el mundo occidental, ya en el siglo XX, consiguió cierto
protagonismo dentro de determinadas creencias esotéricas. Pero los psicólogos y la comunidad
científica separaron de la técnica todos aquellos aspectos que estaban vinculados a creencias
religiosas o esotéricas y se quedaron solo con aquellos aspectos que podían funcionar a nivel
terapéutico, es decir, depuraron la técnica para quedarse solo con aquello que pudiera hacerla
funcionar como técnica de relajación.

Pasando a la descripción de la técnica, comentaremos que las sesiones de MT se deben practicar en
un sitio tranquilo, donde no haya personas o cosas que nos puedan distraer, y sentados en un sitio
cómodo, aunque no demasiado. Se recomienda una silla mejor que un sillón, ya que debemos evitar
apoltronarnos. Y debemos sentarnos con la espalda recta. Esto es porque para practicar la técnica se
requiere de un grado moderado de activación, no demasiado alto, pero tampoco demasiado bajo,
hasta el extremo de aplatanarnos. No es necesario adoptar posturas especiales como la conocida
como flor de loto.
Las sesiones deben durar aproximadamente unos 20 minutos y se recomienda practicarla a diario.
No debemos utilizar un despertador para que nos avise cuando haya pasado ese tiempo. Nosotros
mismos nos podemos dar cuenta de que más o menos ha pasado ese tiempo y entonces salimos de la
sesión. No importa que la sesión no haya durado exactamente 20 minutos.
La MT se practica con los ojos cerrados, y se basa en concentrarnos en la repetición silenciosa, es
decir, en nuestra mente, de una palabra corta, de pocas sílabas, conocida como “mantra”. El mantra
va a ser una palabra elegida por nosotros, y su repetición tiene que estar acompasada con nuestra​
respiración.
La respiración es el proceso vital mediante el cual el cuerpo incorpora oxígeno y elimina dióxido de
carbono. Se compone de dos movimientos principales: la inspiración, que introduce aire en los
pulmones, y la espiración, que lo expulsa tras el intercambio de gases. Entonces, en el momento de
la inspiración, debemos reproducir en nuestra mente la primera o primeras sílabas de la palabra
elegida y en el momento de la espiración debemos de reproducir mentalmente el resto de sílabas de
esa palabra.
Así, cada vez que realizamos el proceso de respiración (inspiración y espiración), vamos a
reproducir mentalmente el mantra elegido, de tal forma que éste va a ser repetido por nosotros una y
otra vez durante todo el tiempo que dure la sesión de MT. El mantra no tiene porqué ser una palabra
con significado, puede estar compuesto por dos o tres sílabas sin ningún significado, pero si la
persona prefiere utilizar una palabra con significado, se aconseja que éste trasmita a la persona paz
y tranquilidad. El mantra debe ser fácil y cómodo de repetir para la persona y es individual, para
una persona puede ser más cómodo utilizar una palabra y para otra persona otra.
Por ejemplo, una palabra que podría servir de mantra sería KOAN, palabra compuesta por dos
sílabas KO-AN. Así, durante la inspiración reproduciríamos en nuestra mente la primera sílaba: KO,
y durante la espiración la segunda sílaba: AN.
Durante la sesión, nos debemos mantener, con firmeza pero al mismo tiempo con suavidad, fieles a
la repetición del mantra acompasado con la respiración. Debemos concentrarnos en el mantra y en
su repetición, dirigiendo nuestra atención hacía él. A lo largo de ese proceso, nos pueden surgir
ideas de la más diversa índole, algunas sobre cosas cotidianas o preocupaciones recurrentes, pero
también sobre cosas completamente extrañas, ideas que incluso nos pueden llegar a perturbar o
escandalizar.
Pero no debemos dejarnos llevar por ellas. Ante esas ideas distractoras debemos volver a la
concentración en el mantra. Así, una y otra vez. Estas ideas que surgen son como “trampas” que nos
pone nuestra propia mente para separarnos de la concentración en el mantra. Pero sin tensionarnos,
sin agobiarnos, con suavidad, debemos volver a la concentración en el mantra.
De esta forma aprendemos a controlar nuestra propia mente, a darnos cuenta de que nosotros somos
“algo” distinto de nuestra mente, “algo” que está por encima de ella y que la puede controlar.
Aprendemos que somos nosotros los que decidimos en qué se tiene que mantener ocupada nuestra
mente. Con la práctica, a través de las sucesivas sesiones, se va a ir ganando capacidad para
controlar y doblegar a nuestra mente, y este aprendizaje se va a generalizar al resto de la vida de la
persona, ayudándola, en cualquier situación, a no dejarse arrebatar por aquellas ideas o
preocupaciones generadoras de gran ansiedad.

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