LEER, LEER, LEER…
MARINA MORENO RODRIGUEZ (Redacción Don Chicote)
En los últimos años, el abandono escolar en España ha subido notablemente , siendo Rumanía, por
lo general, la única región europea con peores datos que nuestro país. Esto me ha hecho reflexionar
sobre los posibles motivos de tal descenso, viniéndome a la mente, casi de forma inevitable, el caso
de Finlandia, como ejemplo de todo lo contrario, y una posterior reflexión acerca del hábito de la
lectura. Y, se preguntarán: ¿Qué tienen estos dos últimos puntos en común? Les pondré en
antecedentes, antes de mostrarles mis consideraciones al respecto, como educadora, en concreto,
como profesora de Lengua castellana.

Hace un tiempo, trabajé con un alumno de Magisterio de la Universidad de Valencia, acerca de la
importancia de la lectura en el niño. En dicho trabajo de investigación, aprendimos lo beneficioso
que es leer asiduamente para cualquier persona pero, más aún, para los muchachos de edades
tempranas, pues, es en la edad escolar, es decir, en los primeros diez años de vida, cuando se
considera que el alumno se encuentra en la fase más manejable y realiza algunas de las conexiones
neuronales fundamentales, que estructurarán su mente toda la vida.
Que el niño lea con frecuencia, esto es, crearle un hábito de lectura desde temprana edad, es bueno
y beneficioso, porque estaremos consiguiendo que en esa etapa de máxima “apertura” mental, el
niño, a través de la lectura, sea capaz de abrir su mente al mundo, potenciando, así, puntos clave
para su posterior desarrollo personal como son: el autoaprendizaje, desarrollo del pensamiento
abstracto, comprensión lectora, exposición oral, creatividad, aumento del vocabulario y del nivel
lingüístico, capacidad de distinguir lo esencial de un texto de lo que no lo es y resumir. Para esto, es
clave la figura del maestro, del docente, que, con su labor, debiera conseguir lo que ya Einstein
definiera del siguiente modo: “el arte supremo del maestro consiste en despertar la motivación, el
goce de la expresión creativa y aumento del vocabulario y del nivel lingüístico”.
Me gustaría añadir aquí algunos datos al respecto, que valoramos en dicho trabajo, los cuales me
asombraron y, por qué no decirlo, me dieron envidia, viniendo ahora bastante al caso: el ejemplo de
Finlandia. Este es uno de los países que suele tener el privilegio de liderar el informe PISA
(Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes), lo que implica que los niños
finlandeses de hoy estarán, el día de mañana, entre los profesionales mejor preparados del mundo.
No lo predice ninguna bola de cristal, lo auguran datos objetivos. Desde que la OCDE comenzara a
elaborar el informe PISA en el año 2000, Finlandia ha acaparado los primeros puestos del podio en
Europa, por su excelente nivel educativo. Pero, la pregunta es evidente: ¿Cuáles son las claves del
éxito finlandés?
Se sabe que leer en voz alta a un bebé, proporciona una serie de beneficios, a nivel cerebral, claves
para su desarrollo, apoyando la adquisición de habilidades lingüísticas y el aprendizaje posterior.
Esto se ha deducido de un estudio realizado en Finlandia, a partir de una encuesta sobre lectura, que
reúne información de más de cuarenta investigaciones finlandesas e internacionales. Dicho informe
muestra, además de lo expuesto anteriormente, que los primeros años de vida de un niño son
particularmente importantes para el desarrollo de la alfabetización y las habilidades lingüísticas.

El psicólogo escolar y entonces director del colegio Claret de Barcelona, autor de distintos libros
que describen el modelo de educación finlandés, Javier Melgarejo, comenzó a estudiar su sistema
educativo hace algunos años. Entre otras consideraciones, Javier constató: “el éxito finlandés se
debe a que encajan tres estructuras: la familia, la escuela y los recursos socioculturales ( bibliotecas ,
cines, ludotecas…). Los tres engranajes están ligados y funcionan de forma coordinada. Los padres
tienen la convicción de que son los primeros responsables de la educación de sus hijos, por delante
de la escuela”. La familia finlandesa comparte espacios de lectura de cuentos y novelas en casa,
percibiendo de esta manera, los niños, una devoción por la lectura que les incita a seguir el ejemplo
de sus padres. Desde la perspectiva socio cultual, un ejemplo es que la televisión finlandesa emite
programas y dibujos animados en lengua original con subtítulos, incentivando la lectura para
entenderlos; otro ejemplo, es que la Iglesia Católica, que congrega a la mayor parte de creyentes en
Finlandia, promueve la lectura individual de las Sagradas Escrituras, como única vía para el
desarrollo espiritual, por lo que su lectura desde temprana edad resulta indispensable.
Y he aquí un dato esclarecedor que viene totalmente al caso del trabajo realizado y, también, de la
temática de este escrito: “en Finlandia, el 80% de las familias va a la Biblioteca el fin de semana”.
Para el psicólogo escolar catalán, este estímulo de la lectura resulta fundamental y viene a refutar
que la lectura es un punto clave e imprescindible para el desarrollo del niño, para su aprendizaje y
su evolución posterior.

Hace días leí un artículo, cuyo autor, daba las gracias a sus padres por haberle inculcado el hábito
de la lectura desde pequeño. Según él, gracias a aquellas lecturas de la infancia, construyó su gusto
literario posterior, pero, sobre todo, se dio cuenta de que no hay conocimiento sin letra escrita. Y
qué importante es esto. Porque, si nos fijamos atentamente, una de las maneras de conocer, es a
través de la lectura ya sea de libros, de apuntes, de textos etcétera. Esta última reflexión, también
me dio qué pensar, pues es algo que todos damos por hecho, pero no valoramos. Un punto clave
más a tener en cuenta a la hora de apreciar el hábito de la lectura: porque se puede conocer y
aprender viajando, conversando, escuchando pero, por supuesto, se aprende enormemente leyendo.
Como diría el gran escritor y filósofo español noventayochista Unamuno:
Leer, leer, leer…
Y en esas estoy. Palabra de Filóloga.
Marina Moreno Rodríguez
