El anillo de Eloísa es el título de la obra ganadora del LVIII Premio de
Novela Ateneo de Sevilla.
REDACCION DON CHICOTE. Foto de Portada Gonzalo Pérez Mata
El anillo de Eloísa es el título de la obra ganadora del LVIII Premio de Novela Ateneo de Sevilla. Escrita por Marta Robles, la trama recorre más de cien años de la historia de España a través de una saga familiar, víctima de las consecuencias del inesperado descubrimiento de un secreto que ha permanecido oculto durante varias generaciones y que amenaza con derrumbar las certezas sobre las que se han construido su identidad y su memoria.

Un secreto encerrado en un anillo capaz de quebrar los cimientos sobre los que se sustentaban el linaje y abolengo de una familia en la que cuatro mujeres, con un mismo nombre y unidas por un legado común más allá de la consanguinidad, se tuvieron que enfrentar a las imposiciones de la clase social a la que pertenecían, al peso de las ideologías, a los afectos difíciles, los silencios familiares, a las lealtades inquebrantables, a las pérdidas, los abusos, a los amores que salvan y a los que dejan heridas
imborrables.
Todo comienza cuando la protagonista presencia la muerte de su bisabuela y recibe de su tía Elo la joya que esta llevaba en el dedo. «Este anillo encierra la historia de nuestra familia», le advierte. Sin embargo, toda familia hereda un tendrá que esperar muchos años para descubrir qué significa realmente aquella frase y por qué la verdad que contiene solo puede transmitirse apellido y una historia; llegado el momento preciso.
Escrita con el pulso narrativo de quien conoce los entresijos de la in-triga, así como la historia de España (de la Guerra Civil, al franquismo, la transición, el 23-F y la consolidación democrática), la novela es un relato íntimo y generacional en el que su autora perfila personajes femeninos de alto voltaje que tratan de sobrevivir, junto a su misteriosa herencia, en una España que busca su lugar entre guerras, dictaduras, esperanzas y desencantos.

Una familia de apellido ilustre, los Gutiérrez de Cabiria Montenegro de Quirós, en la que la posición social y las apariencias conviven con una realidad mucho menos ejemplar, ya que tras las puertas de sus casas se esconden amantes, dobles vidas, fortunas, abandonos, adicciones, enfermedades, muertes y episodios, unos para olvidar, y otros, para contar de una manera mucho más soportable.
Bajo lo que en principio parece una trama basada en la infalibilidad reputacional que proporcionan apellidos ilustres, la buena estirpe y la mejor apariencia, la novela gira de forma inesperada para alumbrar un nuevo escenario en el que cambiará para siempre la forma de entender el pasado y la identidad de esta saga al desvelar un misterio que será el que alumbre el leit motiv de la historia: ¿Qué puede esconder un anillo para que cuatro generaciones hayan guardado silencio?
Con la fuerza de las grandes sagas familiares y la sensibilidad de quien sabe que la memoria es el verdadero territorio de la identidad, Marta Robles ha entretejido una trama emocionante, luminosa y profundamente humana. Un relato sobre los vínculos que sostienen a hombres y mujeres, los secretos que los condicionan y la necesidad de comprender de dónde vienen para saber quiénes son.
En definitiva, El anillo de Eloísa es una obra cautivadora, con una historia cargada de suspense, con ingeniosas y sorprendentes vueltas de tuerca, cuya tensión narrativa llena de implacables situaciones y presión psicológica presagia un inesperado final que dejará sin aliento a quien se acerque a ella: lo que los anglosajones denominan una pageturner, una novela que no puedes dejar de leer.

DECLARACIONES DE MARTA ROBLES:
« El anillo de Eloísa bucea en las profundidades de las familias y en el poso que dejan en sus integrantes los mensajes oficiales y los secretos ocultos. Solo algunos acaban descubriendo esos secretos a lo largo de la vida, mientras otros jamás llegan a conocerlos y enarbolan como estandarte la versión que siempre les contaron. En esas relaciones familiares, siempre complejas y en las que todos sus miembros se ocultan cosas, influye también el devenir de la sociedad en la que se mueven. Y la de los años setenta, ochenta y noventa, especialmente convulsa por el tránsito de la dictadura a la democracia, con un periodo de transición tan complicado como exitoso, aparece retratada en este relato a través de sus protagonistas, que viven esos cambios en su propia piel».
«Nadie cuenta toda la verdad de su propia historia. Es más, yo creo que todos la vamos readaptando a nuestra conveniencia para poder sobrevivir a ella como corresponde. Porque nadie acierta permanentemente en sus decisiones. Y porque todo el mundo esconde «pecados y mentiras» de mayor o menor magnitud».
«En este repaso de esa sociedad, que yo misma viví en primera persona, he querido volcar algunos episodios reales pasados por el tamiz de la escritura que, como decía Javier Marías, lo convierte todo en literatura—, mezclados con otros inventa- dos o agrandados hasta el disparate. Y he pretendido hacerlo mezclando el humor y la tristeza porque solo a través del humor, como decía Wilde, es posible abordar los asuntos más serios y dolorosos».
«Esta historia es un viaje para conocer unos años definitivos para la España en la que vivimos ahora, pero también para conocernos a nosotros mismos y desmenuzar nuestros miedos, nuestras debilidades, nuestras impotencias y hasta la forma en que las mentiras, que a veces conocemos y otras no, pueden cambiar nuestras vidas».
«Entre los conflictos familiares que incluyo en El anillo de Eloísa está la relación de la protagonista con su padre, en la que, de algún modo, intento resarcirme del dolor que sufrí en la relación con el mío y que sé, porque lo he hablado con muchos hombres y mujeres, que ha dejado en muchas personas una cicatriz difícil de sobrellevar. Además, recupero el personaje de la mujer que más he admirado a lo largo de mi vida: mi abuela materna. Una mujer que lo tenía todo en contra para salir adelante, pero que consiguió romper casi todas las barreras cuando parecía imposible…».
«Hay episodios muy dolorosos en El anillo de Eloísa , porque hay enfermedades físicas y mentales, abusos y hasta un suicidio…; pero también hay momentos en los que el lector puede reírse a carcajadas con situaciones increíbles que, curiosamente, algunas veces son ciertas. La magia de la literatura es que la verdad parece mucho menos verdad que la ficción».
«Los prejuicios de clase y cómo el pensamiento inoculado a los miembros de una familia puede marcar sus vidas y su forma de ver y tratar a los demás atraviesan esta historia de manera deliberada para invitar a la reflexión».
«Hay referencias reales que apuntalan la propia historia de ficción, como el intento de golpe de Estado, la Transición o hasta la conmoción que causó Uri Geller desde aquel programa de José María Íñigo, cuando hizo doblar cucharas a media España desde la tele».
«Quería hacerles un homenaje tácito —no pongo sus nombres— a Cristina Almeida y Cristina Alberdi, que desde el despacho que compartieron lucharon como nadie por los derechos de las mujeres y contra la violencia de género. También quería sacar el nombre de Cristina Almeida —que sí figura— como esa abogada de los primeros divorcios a la que los hombres temían muchísimo: por fin las mujeres tenían una defensora —y aliada— en condiciones».
«Me he reído y he llorado al escribir esta historia. Y espero que al lector le pase lo mismo. Le he “ rezado ” para ello a san Bryce Echenique, que con La vida exagerada de Martín Romaña dejó un poso en mí del que queda constancia en esta novela».

«Por supuesto que hay mucho de mí en esta novela. Y de mi vida, mi familia, mis amigos, mis conocidos, la gente a la que admiro y a la que desprecio… En realidad, siempre pasa en todas mis novelas, pero en esta quizá con mayor motivo, al repasar unos años de la historia de España que yo viví con mucha intensidad. Aunque he de decir que lo que más me divierte de la ficción es distorsionar realidades y contar mentiras que parecen más creíbles que la propia realidad».
«Ganar el Premio Ateneo de Sevilla ha sido un sueño para mí. Y no solo porque sea un premio con solera y de enorme prestigio, sino porque antes que yo lo ganaron amigos muy queridos. Alguno que ya no está, como Fernando Marías, que me ayudó muchísimo en mi trayectoria literaria. Y, si no llega a ser por mi agente, Palmira Márquez, que creyó en esta novela desde el principio, no me habría presentado al premio».
LA AUTORA: Marta Robles
Licenciada en Ciencias de la Información por la UCM, cuenta con una sólida y premiada trayectoria periodística, que ha alternado desde sus comienzos con la literaria. Ha trabajado en las principales cadenas de televisión y radio y ha colaborado en las más prestigiosas publicaciones durante los últimos treinta y cinco años; además, ha publicado veinte libros entre biografías, ensayos, guías y, sobre todo, novelas.
Entre sus numerosos premios literarios destacan el Premio Fernando Lara de Novela (2013), el
Premio Aragón Negro (2018), el Premio Letras del Mediterráneo (2019), el Premio Nacional de
Literatura Alicante Noir (2021), el Premio Ateneo de las Letras de Valencia (2022), el Premio
Factoría Creativa de las Letras (2023), el Premio Alfabega Literaria (2023), el Premio de Cultura
de la Comunidad de Madrid, en la categoría de Literatura (2024), el Premio Festival Caja Negra
Crimen y Ficción (2024, Premio Lloret Negre(2026) y, con esta novela, el Premio Ateneo de
Sevilla de Novela (2026).
